Ocho SDK para un contrato congelado. Android, iOS, Flutter, Kotlin Multiplatform, React Native, Unity, .NET MAUI y Electron hablan todos el mismo protocolo de transmisión, así que un producto publicado en cuatro plataformas informa de una sola manera.
Funciona sin conexión. Las pantallas se ponen en cola en el disco y sobreviven a cerrar la aplicación, a un fallo y a quince días sin red. Las sesiones que más importan son justo las que un SDK ingenuo pierde.
No cuenta dos veces. Cada evento lleva un identificador emitido una vez y reenviado sin cambios, así que un lote reintentado se reconoce en vez de contarse dos veces. Una cola sin conexión sin eso inventa datos en vez de salvarlos.
Sobrevive a un reloj mal puesto. Cada lote registra cuándo se vació, así que un dispositivo puesto en el martes que viene no informa del martes que viene.
Errores con pilas de llamadas, y si fueron fatales. Lo suficiente para ver una mala versión en los números y no en las reseñas.
Tu sitio y tu aplicación en una cuenta. Un inicio de sesión, una factura, y la misma ventana de sesión en ambos, así que «una sesión» significa lo mismo en los dos.